Lula asumirá con una demanda récord de trigo argentino
Fuente: Infocampo

Brasil podría importar hasta 10 millones de toneladas de trigo argentino durante el próximo ciclo comercial, un volumen cerca de un 40% superior al promedio habitual, debido a la caída de su producción local. La proyección abre una oportunidad para el sector agroexportador argentino, ya que el país vecino es históricamente el principal comprador del cereal nacional.
La estimación se conoció durante el Congreso Internacional de la Industria del Trigo, organizado por la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), donde se advirtió que las compras externas brasileñas podrían alcanzar o superar los 9 millones de toneladas en la campaña 2026/2027, el mayor nivel en 3 décadas.
La necesidad de importar más responde a una menor disponibilidad de trigo brasileño, afectada por factores climáticos y una reducción del área sembrada. Frente a este escenario, la Argentina podría abastecer parte de la demanda gracias a sus perspectivas de producción: después de una cosecha récord en la campaña 2025/2026, estimada en alrededor de 28,5 millones de toneladas, las proyecciones para el próximo ciclo se ubican en torno a los 23 millones. Aunque el volumen sería menor, el sector considera que habría excedentes suficientes para sostener las exportaciones, siempre que el cereal cumpla con los requisitos de calidad de los molinos brasileños.
Cabe destacar que, durante 2026, las compras brasileñas de trigo argentino disminuyeron respecto del año anterior, pese al crecimiento de las exportaciones nacionales hacia otros mercados. Entre enero y septiembre, la Argentina envió a Brasil alrededor de 3,25 millones de toneladas, frente a los 4,01 millones registrados en igual período de 2025.
La oportunidad también alcanza a la industria molinera, que busca ampliar las exportaciones de harina argentina y avanzar en acuerdos de cooperación con molinos brasileños.
Desde la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) destacan que la mayor necesidad de abastecimiento de Brasil podría beneficiar tanto a los productores y exportadores de trigo como a las empresas que agregan valor al cereal.





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